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20 formas de seducir a un hombre en 60 segundos

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La leyenda dice que ellos, después del sexo, lo que quieren es dormir un poco y no hablar demasiadomientras que son ellas las que suelen requerir mimos, caricias y, en definitiva, alguna demostración de amor. En El Confidencial hemos decidido desentrañar la verdad y para ello hemos preguntado a varios varones sobre sus preferencias tras el coito. Es extraño, el sexo ha ido fenomenal, pero una vez que termino noto una mezcla de vergüenza y depresión, explica que no sabía lo que era y que, generalmente, cuando le ocurre no quiere hacer nada. Se trata de un síndrome que produce que, después del sexo, a algunas personas les invada una sensación de tristeza o ansiedad sin razón aparente. Anteriormente se creía que solo le sucedía a las mujeres, pero un estudio de la Universidad de Tecnología en Australia descubrió que ellos también pueden sentirlo. Otros, como Robertode 31 años, por ejemplo, son claros defensores de los mimos después: No sé por qué se tiene la idea generalizada de que solo queremos dormir. Me gusta que la otra persona me abrace, me de besos La tranquilidad con la que te quedas después de terminar es impagable. Luego hay dos opciones, o quedarse dormidos acurrucados o si los besos llevan a volver a hacerlo otra vez.

Varias sexólogas explican las diferencias entre la infidelidad sexual y emocional

Esa expresión de feminidad que le da a la mujer una magia exceptional. Algunas pueden ver la coquetería como forma de expresar mediante una sonrisa o mirada ese toque angelical. Otras por el contrario le dan a la coquetería un halo de arcano que le deja a la otra persona un interés por conocerla. Anatomía coqueta al lucir una prenda, anatomía coqueta al mover su cabello, anatomía coqueta al caminar, al sentarse, al hablar. Lo cierto es que cada mujer utiliza la coquetería a su manera en la etapa de la conquista, pero muchas veces allí se queda.

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El amor es muy bonito, pero fault una confianza plena el uno en el otro, es imposible que la relación vaya viento en popa. La desconfianza es una de las principales amenazas que pueden hacer tambalear una relación. No tener esta confianza mutua puede llevar a que uno de los miembros de la pareja habla de sentirse cómodo en la relación, e incluso llegue a engañar a aquel que ama.

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